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“EL SÍNDROME DEL GEMELO PERDIDO O DEL GEMELO SOLITARIO”

Se afirma que, aproximadamente, uno de cada cinco embarazos comienza con un embarazo múltiple. En la mayor parte de estos embarazos uno de los bebés muere antes de la décima o duodécima semana de gestación sin dejar rastros, ya que es reabsorbido por el útero o incluso por el otro gemelo. Esto antiguamente al no haber ecografías tempranas hacía que prácticamente siempre quedase inadvertida la presencia de otro feto. Éstos son los casos del síndrome del gemelo evanescente, como se le llama en medicina, o del gemelo perdido/solitario o del gemelo aislado, como le llamamos en psicosomática. En algunos casos, los menos, la pérdida sucede posteriormente hasta incluso pocos días antes del parto, aunque aquí sí que tenemos información y somos conscientes de la pérdida por parte de la familia haciendo el proceso de duelo mucho más fácil y la carga psicológica para el gemelo superviviente menor pues desde que los padres consideren pueden darle esta información al gemelo superviviente.

En medicina la primera situación es muy conocida aunque, evidentemente y dada la naturaleza mecanicista de la medicina actual, no son conscientes de las gran huella que deja en el gemelo superviviente.
La constatación clínica de este síndrome es muy reciente, en 1993 Elisabeth Noble presenta un estudio, “Conexión Primal”. Y desde entonces diferentes autores e investigadores como Peter Bourquin o el propio Dr. Salomon Sellam han investigado y trabajado sobre ello.
Estamos hablando de que, aproximadamente, uno de cada cinco embarazos es gemelar y de éstos sobre un 80% de los casos sólo sobrevive un bebé. Resumiendo, y para hacerse una idea más concreta, haciendo cálculos puede estimarse que alrededor de un 10% de la población en España es un gemelo aislado o solitario.

¿Cuáles son las manifestaciones de este síndrome?

A nivel físico podemos encontrarnos un teratoma, un quiste que puede contener pelos, uñas o incluso dientes. Un vestigio del hermano perdido. Aunque frecuentemente no se da esta situación. Si naciste con un teratoma puedes estar seguro que venías acompañado en el vientre de tu madre y si no pues observa las siguientes características.
En realidad las mayores implicaciones vienen a nivel comportamental y psicológico:
– sentimiento de soledad profunda o vacío existencial (algo o alguien te falta aunque  estés rodeado de personas)
– muy relacionado con el anterior, en tu vida ha habido siempre como un sentimiento de tristeza de fondo (que puede ir desde una suave nostalgia a incluso hacer caer a la persona en una depresión)

– enamorado de la sensación de estar enamorado

– fusión relacional (búsqueda de contacto continuo en las relaciones)
– flechazos con o sin “electricidad”
– búsqueda del ideal en las parejas (búsqueda inconsciente de ese amor que perdiste en el vientre de tu madre)
– desorden amoroso crónico (dificultad para tener pareja estable)
– tiene todo doble (casa, trabajo, amores…)
– calcetín “huérfano” (en las lavadoras)
– utilización del “nosotros”
– suelen ser muy inteligentes, por encima de la media (inteligencia x 2)
– puede haber bisexualidad u homosexualidad (se enamoran de la persona, no del género)
Es fundamental remarcar que no todos los gemelos aislados o solitarios presentan los mismos síntomas pero si te ves reflejado en unos cuantos ya puedes empezar a sospechar.

Por otro lado hay dos formas primordiales de expresarse cuando eres un gemelo solitario:
Hiperexistencia (forma yang):
-exteriorización
-hiperactividad
-búsqueda constante de reconocimiento y atención
-búsqueda constante del amor y ser amado
-sobrepeso (para que me vean y por incorporación emocional del gemelo perdido)
O hipoexistencia (forma yin):
-inexistencia, vacío existencial
-sentimiento de culpa profundo e inconsciente (la famosa “culpa del gemelo superviviente”)
-desvalorización (“él/ella lo hubiera hecho mejor”)

Se puede estar en uno de estos dos estados permanentemente, pero es muy frecuente que haya alternancia o cierta bipolaridad entre un estado más yang y otro yin. Aunque en mi práctica clínica, y en lo personal, he observado que se da más habitualmente el estado yin.
Es importante también decir que esto que presento aquí son sólo unas trazas muy generales, el tema es mucho más amplio y profundo y tiene más matices y sutilezas que conviene observar en cada caso. Yo mismo soy un gemelo solitario y conozco bien el tema desde una perspectiva personal y también profesional. Añadir que, en mi experiencia y observación, la mejor manera de saber que uno es gemelo es lo que llamamos “verdad visceral”, es algo que una vez tienes la información “se siente en las tripas”, aquí ya no cabe duda.

En cualquier caso, el simple hecho de que leas este breve artículo y no lo sientas de esta manera no significa que no puedas ser tú también un gemelo o gemela solitaria. En las conferencias que estuve dando hace un par de años sobre este tema había personas que se levantaban literalmente temblando y descubrían esto allí mismo. Luego, te comentaban que habían leído algo pero no les había “llegado”. Claro, estar hablando una hora y media del tema mucho más en profundidad hace que, si es el caso, se activen esas memorias que andan en el interior.

Para terminar esta breve aproximación debemos ser conscientes de que el duelo con un gemelo es un proceso que lleva un tiempo, en mi caso podría decir que llevó cerca de tres años. Es decir, que no se soluciona en una sesión o dos de acompañamiento, esto normalmente sirve para descubrirlo, dar unas pautas y hacer las primeras etapas. La toma de conciencia de algo así implica “llevar” a este hermano o hermana, toda una vida olvidado en el inconsciente, a hacerlo partícipe de nuevo de tu vida hasta que llegue el momento de decirle adiós desde la serenidad, el agradecimiento y el infinito amor guardándolo en tu corazón para que no os volváis a separar nunca más.

Probablemente prepare algún monográfico en el instituto sobre este tema a lo largo de este año 2019 si hay gente interesada. Y, por favor, sentiros libres de contactarme para resolver algunas dudas o si sentís la necesidad de que os acompañe en este nuevo camino de descubrimiento.

Pablo Merino Marbán – Especialista en Psicosomática Clínica.

Comentarios

  • Araceli
    26/01/2019

    Buenos días, me he sentido identificada con su artículo estaría interesada en más información, gracias

    Responder

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