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“La educaciónes el arma más poderosa que podemos utilizar para cambiar el mundo”Con esta frase,Nelson Mandela nos invita a reflexionar sobre la importancia de la educaciónde nuestros hijos e hijas. Todo cambio social pasa por la educación. La sociedad que queremos se gestará en la escuela que construyamos y se fundamentará en la educación que ofrezcamos a nuestrosniños y adolescentesen casa. Si queremos una sociedad en progreso, en que todas las personas sean iguales y, consecuentemente, tengan las mismas opciones para realizar sussueños, una sociedad justa, solidaria y cohesionada, todosnosotros y nosotras estamos convocados a latarea de educar. Creo que para que unniño o adolescente pueda desarrollarseal completo, necesita un entorno flexible, respetuoso y sobre todo de amor incondicional,que comprenda las necesidades correspondientes a su etapa vital.Y además les proporcione las herramientas necesarias para que pueda ejercer su autonomíay posibilite el desarrollo del pensamiento crítico.

Es necesario educar sobre una base de valoreshumanistas, que comprendan al ser humano en un ser holístico, que posee no sólo un cuerpo y una mente, sino también un alma o espíritu. Y que,si todo este conjunto no se desarrolla al unísono, seproducen desequilibrios que alteran el crecimiento como persona. Asíquecreo quehay que tener en cuenta las emociones y el conocimiento intuitivo que albergael alma de cada niño y adolescente. Como madre de dos hijos, me he dado cuenta que la educación sebasa enunos valores, limites claros y sanos, en una comunicación abierta sin juicios y sobre todo en la confianza y el respeto. Desde pequeños leshe dichoa mis hijosque encasa tenemos un lema,nuestro lema es “no hagas a los demás lo que no te gustaría que te hiciesen a ti”.Ahora soy capaz de añadira ese lema “yno te hagas a ti mismo lo que no te gustaría que te hiciesen”. Y desde ahí he basado la educación de mis hijos.

Mis hijos se ríen cuando les cuento que cuando nacieron, al ponerlos sobre mi pecho, lesdije al oído,“siempre voy a estar a vuestro lado”. Yes cierto, y así ha sido. Cada noche, cuando dormían,les susurraba “Recuerda quien Eres, te doy el permiso de Ser”.Mis hijos son la razónde latir de mi corazóny mis grandes maestros de vida.Claro que todo no ha sido de color de rosa, y en mi vida ha habido de todo. Comomadre soltera, he pasado por momentos de soledad, momentos de impotencia, momentos de incertidumbre en cuanto a la educación de mis hijos. Aunque el amor hacia ellos me ha llevado a construir las torres que en mi vida se habían caído. Por ellos lo he dadotodo, por ellos lo he superado todo y por ellos soy la persona que soy ahora mismo. Sólo tengo palabras de agradecimiento hacía los dos. ¡¡¡Por supuesto que me he equivocado!!!¡¡¡Muchas veces además!!! Y este ha sido un camino de aprendizaje para míypara mis hijos. Confíoen ellos, les repito que ellos son capaces de conseguir cualquier cosa que se propongan,que sigan a sus sueños y se dejen guiar por el corazón.

Que lo que les hace grandesen la vida no es pisar a los demás para elevarse a ellos mismos, que lo que les hace grandes es ayudar a quien esté a su lado, dar las gracias todos los días por la vida,disfrutar del camino,ser ellos mismos y colgarse las medallas por méritos propios. Así me lo ha dictado el corazón, mi guíaen este paso porla vida.Mi compromiso conmigo misma, el que nace de mi valor fundamental,es el Amor. Procuro dar cada uno de mis pasos desde el Amor, por el Amor y para el Amor. Y ese es el motor que me ha empujado y me ha sostenido hasta ahora. Enmis años de estudio sobre la educación, he aprendido muchas cosas, aunquesiempre he hecho apología del amor y de la vida, porque ambos merecen la pena.Unrecordatorio de que mientras estemos aquí, existirá una oportunidad. Mientras estemos vivos, mientras recordemos que somos alquimistas, seres milagrosos y sagrados, almas sabias y capaces, podremos transformar nuestra realidad. Aunque soy perfectamente consciente de que no se debe generalizar, porque evidentemente no conozco a todas lasfamilias del mundo, ni sé de todas las circunstanciasy formas de crianza y educación que se han dado, se dan y se darán, estoy segura de que muchas personas, padres y madres se verán reflejados en todo lo que expongo, pues todo lo quecomento es un pequeño cúmulo de lo quehe ido encontrándome en mi trabajo, en la historia de mis amigos y amigas y en mi vida misma.

En esto, como en casi todo, resulta que somos más parecidos de loque creemos.Soltemos, de inicio, todas las culpas y a todos los culpables y aceptemos que hemos nacido desde el amor,porel amor a nosotros mismos y tambiéna nuestros semejantes.Aprovecho este momento para hacer hincapiéen que educar nunca se deberíaconfundir conaleccionar, chantajear, juzgaro descalificar. Sólo enseñamos desde el ejemplo. Observemos a nuestros hijos/as, mirémoslosde verdad, con los ojos del amor y no bajo el peso de las creencias, de nuestros deseos, de nuestras necesidadesy nuestros temores. Hay un momento en que debemos explicar a nuestros hijos e hijas por qué han nacido, y es maravilloso si para entonces nosotros sabemos la razón. Todos nacemos para amar y ser amados. Todos nacemos para evolucionar y podemos hacerlo gozando de este juego que llamamos vida. La educación es la base de todo eso y es responsabilidad nuestra, que nuestros hijose hijas así lo vivan.Nacemos para amar. No nacemos para sobrevivir y sufrir. Nacemos para recordar lo que es el Amor, nacemos para vivir, nacemos para gozar.

Que esa sea la premisa para educar a nuestros queridos hijose hijas.

IMC

Nekane Jiménez.

Educar desde el alma y el corazón

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